Los préstamos personales y los seguros vida obligatorios

1 septiembre, 2011 por Sergio Dejar una respuesta »

Hace ya algún tiempo, mis suegros pidieron un crédito de 6.000 € a una caja para hacer unas reformas en casa. Al tener ellos una edad avanzada, el crédito tuvo que ser solicitado a nombre de mi mujer. Hasta ahí ningún problema. Un par de días antes de ir a la oficina de la caja en cuestión para firmar el crédito, y hablándolo con mi mujer, le pregunté “¿y donde te han hecho el seguro de vida?”, “¿qué seguro de vida?” me respondió ella. Resulta que en ningún momento le hablaron del seguro de vida vinculado a este crédito personal. Si bien es cierto que no existe obligación legal de suscribir un seguro de vida por el capital solicitado en el préstamo, pero me resultó muy extraño que no le obligaran a realizar un seguro de vida con la aseguradora que trabajaba con dicha caja.

Como me olí algo extraño en todo ello, yo mismo le elaboré a mi mujer un presupuesto de un seguro de vida-amortización. La duración del crédito era a 5 años y como capital inicial 6.000 €, con lo que me salía una prima única a pagar de 32 €. Realmente barato!!. Lo dejé todo preparado y le dije a mi mujer que cuando fuera a firmar, me llamara por teléfono desde la misma caja para facilitarme el número de préstamo y vincularlo al seguro.

Habían quedado a las 17:00 horas. Cuando ya eran las 18:30 horas y mi mujer no me había llamado, la llamé yo a ella “Oye, ha pasado algo??”. Me empezó a contar una historia sobre que ya le habían hecho el seguro en la misma caja y que estaba emitido y cobrado y que le habían dicho que era obligatorio hacerlo con ellos, al menos el primer año. Lo reconozco, me enfurecí.

Le habían hecho un seguro de vida con un capital asegurado de 150.000 € y le cobraban, solo por el primer año, 220 €. Lo reconozco, me enfurecí mas.

Al día siguiente a primera hora cogí el teléfono y llamé a la oficina de la caja en cuestión y pregunté por la señorita que muy amablemente había engañado a mis sueños y a mi mujer. Tras hablar tres minutos con ella y darme cuenta que no tenía ni idea de lo que hablaba y viendo su nerviosismo le pedí que me pasara con el director de la oficina.

“En ningún momento se le mencionó a mi mujer la obligatoriedad de realizar un seguro de vida con vuestra oficina y yo ya le había preparado uno como previsión ante cualquier hecho”, le dije de primeras.

“Ya, pero es que las condiciones del préstamo personal son diferentes si no se coge el seguro de vida con nosotros” me contestó el director de la oficina.

“Perfecto, pero en qué momento se le habló a mi mujer de este tema??. Además, le habéis hecho un seguro de vida por un capital de 150.000 €, mientras que ella ha pedido un crédito por 6.000 €. ¿Por qué tanta diferencia?. Yo se lo diré, lo habéis hecho solo por inflar el precio del seguro y cobrar mas comisión. Además, no le preguntaré donde está la orden de emisión de ese seguro firmada por mi mujer, con su cuestionario de salud incluido”.

El director de la oficina se calló y me solicitó que le enviara el seguro que yo tenía preparado para mi mujer y me dijo que en el momento en el que tuviera en sus manos la póliza, devolvería el dinero cobrado del seguro que habían hecho ellos.

No admitió su error. Seguramente, la única conclusión que sacó es tenían que refinar aún mas su sistema de engaño porque esta vez les habían pillado.

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